Madonna de Port Lligat


Madonna de Port Lligat

Para Salvador Dalí, que en tiempos fue incansable viajero, su tierra catalana fue puerto, refugio y oráculo, claves esenciales en la realización de su obra. Frente al Mediterráneo sus dioses Lares le revelaron un mundo misterioso y enigmático, que en su periodo místico-metafísico, iniciado en los años 50, se convirtió en más trascendente.

Port Lligat era su feudo, el lugar de sus fantasmagorías, y donde las Madonnas le dieron fuerza y estímulo para proseguir realizando lo que descubrió en los espejos deformantes, cóncavos y convexos de sus alucinaciones cósmico-paranóicas.

Las rocas perforadas, "foradadas", de la Costa Brava, son una constante imagen en los paisajes de Dalí. Y las ventanas, los huecos abiertos al infinito, son orificios llenos de simbología: la angustia del vacío, como en esta Madonna, que está dispuesta a arrojar, con su delicada mano, al igual que Ceres, las fértiles simientes sobre la tierra que Dalí ha elegido. Es una diosa-virgen, pagana y pre-cristiana.

Tamaño cms: 2,5 x 2,1 - Id. con collar: 60 - Peso total gr. 19