Mujer desnuda subiendo escalera
El Amonites, la espiral, el Número. El Infinito, que nunca está cerrado. Esa mujer lo busca. Ella sube, ¿sin alas?, esos peldaños de la espiral sin límite, hacia donde al comienzo del ascenso, sabía que no llegaría nunca. Lo que importa es subir. Llegar no importa.
Esa mujer desnuda y solitaria, emerje como Venus, transparente, de la espuma del alba.
Dalí, metafísico y lúdico, la hace ascender, desde el limo primigenio y misterioso, como una Afrodita dispensadora de bienes terrenales; desde el mar a los cielos, sobre la caracola de lo eterno que de escalera sirve a su destino.