Alma del Quijote


Alma del Quijote

El Caballero Andante está representado en esta pieza de Dalí, solo ante sus ensueños y fantasmagorías. Ni lanza ni corcel le son precisos para emprender de nuevo, una aventura justa. El espíritu le sostiene frente a la adversidad. Él sigue persiguiendo a malandrines, dragones o gigantes, pensando en su amada Dulcinea, en doncellas cautivas, en seres desvalidos, dueñas desamparadas o zagales azotados por unos despiadados.

El alma del Quijote es el Quijote. El personaje de Cervantes es un alma que pena por los otros, sin haber cometido pecado de injusticia ni acto de crueldad o falta de humanismo.

Don Quijote, corriendo solitario sobre un plinto de manos enlazadas, suplicantes, que le demandan asistimiento a su desolación, consuelo a sus pesares, apoyo de razón a sus muchas congojas y miserias.

Yelmo y escudo, y por lanza, el alma. Dalí ha convertido aquí en gigante el Caballero de la Triste Figura, luchando, solo espíritu, contra todos los "enanos" de la Tierra.