Gala Gradiva


Gala Gradiva

Esta figura, alada, esbelta, etérea, camina sobre un puente que tiene forma de clepsidra. Gala Gradiva, una de las denominaciones caprichosas que Dalí inventó para su musa, aparece de nuevo, en esta escultura que parece volar, no lejana, remota. Quizás vaya a encontrarse con las inquietantes imágenes de un cuadro pintado en el año 1931, que Dalí tituló "Gradiva encuentra las ruinas antropomorfas", en el que ya aparecen los espacios desolados característicos del pintor.

Ese puente-clepsidra quizás sea la premonición del tránsito de Gala, donde Dalí vaya a buscarla, en otro tiempo, en otra tierra de algún cosmos que él haya imaginado para que les acoja. Por razones obvias, hemos tenido que suprimir el puente en esta pieza.